Facilidad para conseguir armas en EU

Testimonios de compradores dan detalles de la venta de armas, las cuales se venden como cualquier otro artículo sin problemas
W Radio | Agosto 27 de 2012
Por Rosario Carmona, enviada especial

Texas.- "
Soy inglesa, voy a viajar en auto, sola y quiero un arma para sentirme más segura, no tengo documentos ni nada que les pueda dejar", fue todo lo que tuvo que decir para conseguir una pistola “Glock”, de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

En 10 minutos y con 400 dólares la joven salió de la “Gun show” de Houston con un arma, sin dejar rastro.

"Había una cosa sobre una AK 47 que dijo esta arma solamente puede ser usada por policía y militares y yo dije, ¿qué significa esto, por qué están vendiendo esto cuando claramente dice esto? y él dijo: “this is Texas, hanny”, significando que las leyes aquí son tan liberales en esta manera, que esta cosa no significa nada".

Así que en Texas, donde todo es posible, comprar un arma, incluso de manera ilegal, no es una hazaña, más bien es algo normal.
Fue muy sencillo, cuenta.

Sólo tuve que dar tres vueltas, eran dos hombres, hablaron entre ellos, y al final uno decidió que conseguiría los documentos de alguien, yo solo pagué.

"No me pidieron mi nombre, ni una credencial, no tuve que firmar, no hay huella de quien trae esta pistola", dice.

- ¿Y cómo te sentiste cuando pudiste comprar un arma así?
"Me horroricé".

De acuerdo con las leyes norteamericanas, aplicando la Segunda Enmienda, todos tienen derecho a tener un arma para defenderse.

Por eso, tendría que parecer natural que las familias completas acudan a una expo-armas donde lo mismo te venden armas clásicas, antiguas, hasta un garfio, una espada, sables, que piezas para construir una metralleta de alto poder.

En la “Gun-show” de Pasadena, Houston, -que es más pequeña que la de Albuquerque donde Javier Sicilia pudo hablar con un armero-, hay una diferencia evidente: los vendedores que acuden con sus armas personales.

Impresiona un joven, veintitantos años, en uno de sus hombros cuelga una escopeta, del otro una metralleta.

Universitario, ojos claros, 500 dólares, dice la etiqueta de una de las armas, 450 la otra. Recorre los pasillos mostrando su armamento, esperando al mejor postor.
En contraste, cerca de una de las puertas, dos hombres mayores, de piel morena y manos curtidas, sostienen una pistola cada uno.

¿Cuánto cuesta?
- 200 dólares, dice uno de ellos.

Son comerciantes informales, dentro de la misma feria. No requieren documentos, sólo hace falta llevar el dinero.

El estómago se revuelve cuando en un pasillo la mirada encuentra a un niño de unos 7 años empuña una pistola, apunta, la revisa como si fuera un experto, a un lado, su papá festeja la elección.

Más adelante, una familia completa, un bebé en la carreola que es empujada por mamá, otro niño, un poco mayor en brazos de papá, otro del brazo del hermano mayor. Todos juntos recorren la feria descubriendo, con total normalidad, los cartuchos en bolsas de 20 dólares por 100; manteles con calaveras, playeras con instrucciones de cómo matar.

Son armas para cacería, bromea un hombre con más de 100 kilos de peso, mientras le explica a una mujer más alta que él, cómo debe recargar su arma, apuntar y hacer gala de precisión.

En la esquina un puesto de comida, carne seca, queso para llevar.

Richard, que es un agente federal retirado, piloto del departamento de Aduanas, encargado de decomisos de droga, admite que comprar un arma de forma legal no es algo que le entusiasme, incluso tomando en cuenta que él más que nadie en este país -donde cualquiera puede comprar-, él tiene más posibilidades de adquirir cualquier tipo de arma.

Con 10 mil pesos adquiere una AK47, de las llamadas cuernos de chivo. Una de esas que se ha vuelto común en las escenas del crimen en México, en las ejecuciones de sicarios, donde el narco deja su huella y muestra su poder.
El agente sale de la expo con su arma, más intimidado que emocionado, pero los jóvenes que lo acompañan reconocen que empuñar un arma así puede generar cierta fascinación.


Si visitar una exposición de armas es grotesco, ir de compras a un centro comercial cualquiera como el Walmart que está cerca de casa y encontrar los mostradores con rifles, las pistolas en la gaveta, listas para llevar, lo es aún más.
César, residente texano, accede a realizar un recorrido por tiendas donde comprar armas es más que normal.

Y el primer punto del recorrido es un Walmart, es pequeño, dice, sólo hay dos estantes con rifles y un pequeño mostrador con pistolas, son mostradores de cristal. Están bajo llave, junto a los ventiladores y los aerosoles y artículos de limpieza.

Basta con elegir, pedir asesoría a uno de los empleados y mostrar una licencia, una credencial y pagar.
Para nadie resulta extraño, al c
ontrario, es tan normal.
El Walmart, dice un activista de El Paso, es uno de los dos distribuidores de armas del país que han firmado el código de 10 puntos para controlar la venta ilegal.

Si en el Walmart no se encuentra el arma que prefieres, hay otra opción. Se trata de una tienda deportiva donde lo mismo se encuentran artículos de pesca, uniformes de futbol, equipo para americano, pants, mochilas, gorras, balones, playeras, de todo.

Los niños recorren los pasillos y se encuentran, sin extrañeza, con cientos de armas acomodadas en sus cajas, como quien mira los juguetes en cualquier almacén.

En el fondo, están las metralletas, las armas de alto poder. Pistolas de colores, de tamaños a elegir.

Municiones, accesorios, todo dispuesto sólo para pedir.
Es la Academy Sport, una de sus miles de sucursales, en todo el país. Pero es Texas, donde hay 5 mil 800 comercios de armas.
Y según el reporte, de al menos 4 sucursales de esta tienda deportiva provienen armas encontradas en asesinatos, ejecuciones de los zetas en México, en estados como Durango y otros del país.

Con sólo 200 dólares, uno puede comprar una pistola calibre 22, rosita o amarilla, para combinar.
Una imagen de tan común que asusta es la de los padres que acompañan a sus hijos adolescentes para elegir juntos un arma y salen cargando, sin ningún recelo, ni la menor discreción el enorme rifle que bien podría parecer como una guitarra que cuelga del hombro, como quien hereda una tradición.
DEL EMPEÑO…

Aquí, dice César, lo primero que uno empeña es el arma.
Cuando necesitas dinero rápido, no llevas tu televisor, el refrigerador, no, lo primero es el arma, la mayoría no la puede recuperar y entonces es fácil comprar en el remate lo mismo una pistola que una metralleta, un rifle, munición, lo que busques.

"Cuando veo tanta arma empeñada, me pregunto ¿cuántas muertes quedan detrás?, yo no podría comprarme una, no podría venir al remate, sólo de pensar ¿cuántas veces las han podido utilizar?"

Sin embargo, en la Action Pawn, abundan los que preguntan por las armas, los que revisan y los que compran, y aunque se advierte que hay que cumplir los requisitos, la frase aplica en todo sentido, en todo momento: "This is Texas…"
Aquí todo se puede hacer…




 
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