EU.-
Por la mañana, cuando se servía el desayuno a los integrantes de la Caravana, en los últimos minutos de Chicago, coincidí con Margarita López. Ella está en el movimiento porque su hija Yahaira Guadalupe desapareció en Oaxaca.
Le pregunté cómo estaba. Su respuesta me dejó helada. Anoche, me dijo, la película se repitió en mi cabeza una y otra vez.
Dos días antes de iniciar la Caravana en Estados Unidos, ella estuvo en la cárcel, habló con uno de los delincuentes que participó en el secuestro, le contó, sin saber que hablaban de su hija, paso a paso, con un cinismo aterrador, cómo la torturaron, la violaron, la decapitaron viva y la enterraron en una fosa.
Fue imposible tocar el desayuno, las imágenes se repetían en la cabeza y mientras ella intentaba no llorar, decía que está casi segura que ese cuerpo que los ministeriales oaxaqueños le aseguran que es el de Yahaira, no es su hija, pero tampoco tiene la certeza de encontrarlo algún día.
Margarita ha contado su historia al paso de la Caravana.
"Ellos me dicen que ellos sacaron a mi niña de su casa, que durante muchos días fue torturada y violada, y mi hija presenció el pozo donde la iban amatar, me dicen que mi hija era inocente, que suplicó hasta el último instante por su vida y fue decapitada viva".
Y mientras la escucho, se me escapan las palabras. Voy de la impotencia a la frustración, al coraje al dolor, me dice y se pierde su mirada.
"El único delito de mi niña fue ser michoacana. Exijo justicia para mi niña…".
Como ella, Leticia, ha tenido que hacer su propia investigación ante la falta de respuesta de las autoridades, en su caso, del Estado de México.
"Antes de lo de Ivonne, era una persona, yo me consideraba buena en mi trabajo porque me lo decían, después de lo de Ivonne, era la peor, no me concentro, me siento que me estoy aislando del mundo, mi vida está partida en dos, antes de Ivonne la felicidad y después de Ivonne, de la desaparición, es oscuridad…".
Leticia dice que con una de sus compañeras de la red de desaparecidas del Estado de México, a veces se preguntan, qué es mejor: ¿recuperar a tu hija muerta, violada, torturada o ver pasar los días sin encontrarla y tener la esperanza de que algún día volverá a casa?
"En esta red que estoy hay varias mamás que han encontrado a sus hijas asesinadas, violadas, que les han hecho lo peor, más sin en cambio, en el estado no pasa nada".
Son ya 26 días del recorrido por Estados Unidos, 26 días de ir acumulando historias, tragedias, dolores.
Este jueves la Caravana por la Paz llega a Nueva York y se encamina al cierre.